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    Cuentos para ir a dormir

    Desde que Lucas nació hasta que cumplió ocho o nueve meses, podíamos decir que era un bebé que dormía bien. Con despertares para sus tomas, pero todo dentro de lo normal. Se dormía bastante temprano y sin muchas dificultades, después del pecho o el bibe. Cuando me reincoporé al trabajo, lo que más me preguntaban era justo eso, si mi bebé dormía bien. Y cuando respondías que si, que dormía de 9 a 6 prácticamente del tirón, te decían que qué suerte, y que no te preocuparas. Si siendo tan pequeño dormía tan bien, solo podía ir a mejor. ¡Ja! En otro post os contaré un poco más nuestros problemas…