Cuentos para ir a dormir

Desde que Lucas nació hasta que cumplió ocho o nueve meses, podíamos decir que era un bebé que dormía bien. Con despertares para sus tomas, pero todo dentro de lo normal. Se dormía bastante temprano y sin muchas dificultades, después del pecho o el bibe.

Cuando me reincoporé al trabajo, lo que más me preguntaban era justo eso, si mi bebé dormía bien. Y cuando respondías que si, que dormía de 9 a 6 prácticamente del tirón, te decían que qué suerte, y que no te preocuparas. Si siendo tan pequeño dormía tan bien, solo podía ir a mejor. ¡Ja!

En otro post os contaré un poco más nuestros problemas de sueño, porque ya os digo que esa afirmación tan rotunda en nuestro caso no se cumplió.

Hoy quiero hablaros de un par de cuentos que nos han ayudado mucho a mejorar el momento de ir a dormir, que en nuestra casa era un poco desastre. Para Lucas ningún momento era bueno para irse a dormir, y el rato de irse a la cuna se eternizaba.

10 minutos y a la cama pequeño monstruo

Este libro de la editorial La Galera fue un regalo y es el primer cuento que nos ayudó a mejorar ese momento de ir a la cama. Es un álbum ilustrado y escrito específicamente para la hora de acostarse.
La protagonista del cuento es Chillidos, una pequeña monstruo que prefiere hacer cualquier cosa antes que acostarse. Además, la rodean tantas distracciones que el momento de ir a la cama ¡no llega nunca!

A través de una cuenta atrás desde diez hasta uno, con textos rimados, vamos contando los minutos que quedan para irse a dormir y las rutinas que Chillidos lleva a cabo hasta ese momento.

Con Lucas funciona bastante bien y muchas veces nos pide el cuento de Chillidos. Creo que parte de la historia no la entiende muy bien, pero las últimas páginas, donde Chillidos y el resto de monstruos se van a dormir, le provocan un efecto contagio que hace que el también se quiera ir a dormir.

Vamos a la cama


Este cuento mudo de la editorial Flamboyant ha supuesto un cambio radical en nuestro momento de ir a la cama.

A través de sus páginas, vemos varias rutinas que la niña protagonista del cuento realiza antes de irse a la cama. Yo le voy narrando a Lucas lo que vemos en cada página y el mismo ya sabe lo que ocurre en todo momento, y a veces es el el que me cuenta lo que ve.

Su momento preferido es el de mirar debajo de la cama por si hay monstruos, y si los hay… «¡papi los saca para que podamos dormir tranquilos!». Esta última frase es como un resorte y automáticamente, se baja del sofá y pide irse a la cuna. ¡Lo nunca visto!

Otro cambio que hemos notado a raiz de empezar a leer el cuento de «Vamos a la cama» es que se duerme mucho mas tranquilo y relajado. Antes teníamos que quedarnos con el todo el tiempo y comenzaba a llorar en cuanto poníamos un pie fuera de la habitación. Ahora le doy un beso de buenas noches y se queda muy tranquilo, despierto, en la cuna. A veces tarda 5-10 minutos en dormirse y otras veces nos llama a uno o a otro, alargando el momento todo lo que puede, pero eso es todo un avance para nosotros, ¡cero dramas!

No se cuanto nos durará el truco del cuento. Por lo pronto, ya llevamos casi tres semanas seguidas con esta nueva rutina, ¡y que siga!.

Vosotros ¿tenéis algún cuento preferido a la hora de ir a dormir?

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