Mi embarazo

Me enteré (nos enteramos) de que estábamos embarazados un 28 de Diciembre de 2016. El día de los Inocentes.

El día anterior había comprado una prueba de embarazo en la farmacia. Hacía unos días que intuía que la prueba saldría positiva. Aparte del consabido retraso, notaba un cansancio que no era normal. Me quedaba dormida literalmente en cuanto me sentaba en el sofá, fuera la hora que fuera. Compré la prueba y al día siguiente a las 6 de la mañana (no pude esperar más), ahí estaban las dos rayitas. Aunque fuera 28 de Diciembre, aquello no era ninguna broma 🙂

Para re-confirmarlo esa misma tarde pedimos cita en la clínica privada y efectivamente, aunque aun no se veía nada, la ginecóloga pudo confirmar el embarazo. Solo estábamos de 5 o 6 semanas, pero pudimos escuchar por primera vez el latido del bebé. Eso hizo que todo fuera súper real.

Se que hay muchas mujeres que pasan embarazos bastante malos, con dolores, nauseas durante los nueve meses… En mi caso fue todo lo contrario. Quizá un pequeño malestar matutino durante el tercer mes, justo al comienzo del segundo trimestre, pero poco más. Hasta podía comer jamón serrano, ya que a mi madre la trataron de toxoplasmosis cuando estaba embarazada de mi. ¡Un lujo! Para mi fue una época estupenda.

Llevé el embarazo principalmente con la sanidad pública, aunque al principio alternaba las consultas en el Hospital, con la clínica privada. Me parecía que con las citas de la seguridad social, pasaba demasiado tiempo entre una eco y otra. Así que, más o vemos, íbamos a ver al bebé una vez al mes. Una vez empecé a notar sus movimientos, es verdad que me relajé y continué solo con las revisiones a través de la sanidad pública.

Como decía, mi embarazo fue super bueno, pero durante el último trimestre empecé a sentirme bastante cansada y pesada. Y el calor que hizo desde mediados de Mayo, no ayudaba nada. No era consciente de lo cansada que estaba, y el esfuerzo que suponía levantarme todas las mañanas a las 6, hasta que mi doctora de cabecera me dio la baja a primeros de Julio, y entonces si que pude disfrutar de la recta final del embarazo y descansar de verdad. Esto es una cosa que defiendo desde entonces. Todo el mundo te dice que aproveches y duermas mucho porque cuando llegue el bebé, no vas a poder hacerlo. Yo más que dormir, aconsejo descansar para llegar al parto lo más fuerte y relajada posible. Mi parto fue también muy bueno, pero tanto el momento de dar a luz como el postparto, son momentos duros a nivel mental y físico. Por eso creo que cualquier mujer, trabaje donde trabaje y tenga o no achaques de embarazo, debería poder descansar y estar en casa los últimos dos meses.

Yo tuve la suerte de poder hacerlo, y pasar los meses de Julio y Agosto concentrada en prepararme para el parto. Además del descanso, aproveché para salir a caminar, hacer ejercicios en la piscina, preparar la habitación del peque… todo a un ritmo tranquilo y sin tener que hacer todo deprisa y corriendo, con todo el estrés de última hora.

Es curioso como los nueve meses de embarazo se pasan súper rápido y súper despacio al mismo tiempo. Quiero decir, las semanas que pasaban entre una ecografía y otra, se me hacían eternas. Pero de repente, te parabas a pensar, y sin darte cuenta, ya estabas a mitad del embarazo. A mi me encantó esa época de mi vida y ahora, me encanta ver las fotos y los vídeos del embarazo, ¡es una etapa preciosa!

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